Vigorexia, esclavo de mi cuerpo.

El hombre moderno esta insatisfecho con su apariencia física posiblemente porque la sociedad moderna y las presiones de los medios la han presentado como un ideal de la forma en que debería verse” (Pope, Olivardía, et al., 2004, p.114).

Antecedentes marcados de inseguridad personal, infravaloración de sí mismo y baja autoestima, un nivel de ansiedad significativo, conductas de evitación a nivel social y académico, gran autoexigencia en cuanto al rendimiento físico con entrenamientos diarios de hasta seis horas de duración (cuanto más ejercicio haga, más masa musculatura ganaré y mejor me veré), excesiva preocupación por su imagen corporal (tamaño de sus piernas, caída del cabello, talla del pie…) un elevado grado de perfeccionismo (si mi cuerpo no se parece a los deportistas de élite, modelos.. no conseguiré resultar competitivo y las chicas no se fijaran en mi), consumo habitual de “ayudas ergogénicas” (esteroides) y conductas  obsesivo compulsivas referidas a las áreas de nutrición, descanso y libido (mi alimentaciòn no debe contener ni un gramo de más en cuanto a grasas, hidratos, debo comer cada 3 horas para que mi metabolismo no entre en estado de cetosis, debo consumir quemadores de grasa etc para que mi indice de grasa corporal sea muy bajo y pueda marcar la musculatura, sobre todo los abdominales…). Se siente mal si no entrena el tiempo que se ha propuesto o se pierte un día de entrenamiento. (No me puedo permitir perder un día de entrenamiento, eso sería catastrófico. Necesito seguir ganando más músculo, no estoy lo suficientemente fuerte). Tengo 26 años, estudio INEF y sufro Vigorexia.

Según la mayoría de los especialistas en este trastrono mental, la evolución desde los cuerpos delgados y andróginos de los años setenta hasta los cuerpos musculados actuales, parece deberse a los prejuicios asociados a los enfermos de sida de aspecto débil y demacrado. Se produce entonces el boom de los gimnasios en busca de una imagen más saludable. Es entonces cuando los héroes y mitos actuales son deportistas, modelos y actores musculosos que simbolizan el consumismo y lo efímero de nuestra existencia. Aparecen entonces los términos: Metrosexual – hombres de apareciencia afeminada pero heteroxesuales preocupados por su aspecto e imagen personal, y Ubersexuales – hombres atractivos, elegantes y más varoniles.

Si crees que no es cultural y aprendido desde la infancia, preguntate porque tu “Madelman” tenía aspecto de machaca de gimnasio hormonado, o porque el novio de la muñeca Barbie, Kent, tiene aspecto de marine américano afeminano.Y es que no sólo existe un factor genético que nos predispone a desarrollar un trastorno mental, la cultura, publicidad, medios de comuniación, cine, videojuegos etc. nos bombardean constantemente con este prototipo estético, que sumado a la gran industria de la cosmética (!cremas reductoras para hombres¡), gimnasios que nos ofrecen además de rutinas de entranamientos específicas, una gran variedad de “sustancias de dudosa procedencia” (esteroides, hormonas, etc), se hace posible conseguir algo parecido a lo que nos venden.

Psimetría Psicólogos Vigorexia

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La conclusión a esta reflexión es si este estereotipo de imagen corporal, es realmente representativo de nuestra población o de otros intereses comerciales, reflejando modelos femeninos escuálidos y masculinos hipermusculados. Quizás la evolución de este estereotipo evoluciona hacia la representación de ciberseres pertenecientes a otra dimensión, quien sabe.

Patricia Perea García – Psimetría Psicólogos Málaga.

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