“Mi niño no para…. Ya no sé qué hacer con él”. TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad): consideraciones.

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TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad)

David tiene 4 años y sus padres ya no saben qué hacer con él. Desde que era apenas un bebé ha sido un niño un poquito “difícil”. Siempre que llega un bebé a una familia, los padres, sobre todo si son primerizos tienen un montón de dudas sobre cómo atender adecuadamente sus necesidades. Para los padres de David fue toda una odisea pues éste no se lo puso nada fácil. Cuando su madre lo alimentaba las veces que tenía que hacerlo David no se saciaba, siempre se quedaba con hambre, lloraba constantemente y se irritaba con facilidad. No había forma de consolarlo, ni de día ni de noche. Con frecuencia padecía cólicos lo cual a su vez hacía que se quejara más y le costara dormir y comer. Sus padres pensaban que como eran novatos en esto de ser padres, quizás cuando fueran pasando los días y David fuera más grandecito le irían cogiendo el “rollo” y se harían con el control de la situación; el bebé a su vez se regularía en  sus horarios de comer y dormir, se acostumbraría a comer las cantidades adecuadas y se calmaría con más facilidad. Pero a medida que David crecía la situación en lugar de ir a mejor, fue complicándose un poco más. David tardaba más tiempo en empezar a andar que otros niños de su edad, tenía muchos accidentes del tipo tropezarse, caerse, darse golpes con los muebles.  “Era muy torpe” a la hora de moverse comparado con otros niños de su edad …,  era  impulsivo y arriesgado, no “veía” el peligro a la hora de lanzarse a coger objetos o correr y trepar por los muebles de la casa; sus padres vivía en un constante estado de alerta. Pero esto no es todo… a medida que David crecía, se dieron cuenta que tardaba más tiempo en hablar y nombrar las cosas por su nombre y decirlo correctamente, sus padres frustrados ya no sabían que juguete comprarle pues su atención hacia los mismo era muy poca, apenas jugaba unos minutos ya no les hacía caso,  reaccionaba de forma exagerada ante cualquier estímulo (como ruidos, un abrazo, regañinas, etc.) no era capaz de realizar sus tareas habituales para su edad como vestirse y comer solito sin estarse quieto en su sitio o intentar hacer otras cosas al mismo tiempo. Sus padres en esta etapa (con dos años de edad) lo describen como un niño con un temperamento muy negativo y muy llorón, se molesta por todo y no tolera bien la frustración,  sigue con problemas para dormir y comer. Más tarde, con 4 años, los padres de David ya tienen su paciencia agotada y quieren darle una solución a su problema porque están pensando en tener otro hijo y claro “y si sale igual que David, ¿Qué vamos a hacer?”. En la actualidad David tiene dificultades para relacionarse con los demás, cada vez que entra al cole por primera vez es una pesadilla para sus padres y profesores. Tanto en el cole como en casa David “no para”, es como si no se le agotara la energía nunca, siempre está haciendo cosas, reclama mucho la atención tanto de sus padres como de sus profesores y compañeros, tiene frecuentes rabietas, está casi siempre enfadado y le cuesta mucho adaptarse a los cambios. Sigue con sus problemas para dormir y comer pero ahora son peores, pues le entra sueño cuando debe estar despierto y al revés y no tiene hambre cuando es la hora de comer, también tiene problemas para controlar los esfínteres todavía. Lo que llama mucho la atención ahora que tiene 4 años, es que da la impresión de no aprender de una vez para otra. Esto se debe a su incapacidad para prever las consecuencias de sus actos por ejemplo al intentar coger un objeto sin prever que pueda golpearse, caerse o romper algo aún cuando en ocasiones anteriores ya se han dado esas consecuencias con resultados dolorosos para él. De ahí que David esté lleno de moretones y otras lesiones constantemente. Lo que no saben sus padres es que David tiene un TDAH y…… tiene solución.

El TDAH es una de las causas más frecuentes de remisiones de niños a pediatras y psicólogos y es uno de los trastornos del neurodesarrollo más frecuentes en la población infantil. Es un trastorno que dificulta la vida para quien lo presenta, ocasionando serios problemas para el control ejecutivo del comportamiento, que afecta a todas las áreas de la vida, tanto a nivel familiar, escolar y social. Este trastornos se manifiesta con dificultades para controlar el comportamiento hacia un objeto concreto, para pensar antes de actuar y aprender de experiencias pasadas, prestar atención, estarse quieto cuando la actividad o el momento lo exijan, seguir instrucciones, planificar y organizarse ante una tarea, mantener amigos, etc.. Por lo tanto una adecuada propuesta de intervención con un equipo multidisciplinar compuesto por un psicológo, psiquiatra y pedagogo, que permita mejorar la sintomatología y efectos derivados de la misma, resulta imprescindible. Así que recomendamos que ante cualquier anomalía en el comportamiento del niño acudir a los especialistas y no caer en el error de “ya se le pasará”, “es una etapa” o “es que mi niño/a es así”.

Patricia Perea – Psimetría Psicólogos Málaga

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