Extremismo, terrorismo, odio

Luto paris

Todos somos París

“Si a alguno de vosotros Dios le concede la oportunidad de ofrecerle un sacrificio, debe aprovecharla como una ofrenda en nombre de su padre y su madre, puesto que a ellos se lo debeis. No estéis en desacuerdo entre vosotros, escuchad y obedeced”.

Fragmento de la “guía” de cómo debe comportarse un terrorista encontrado entre el equipaje del líder de los secuestradores del 11-S.

Una paradoja obvia: cuanto más se habla sobre el terrorismo y más se informa sobre atentados en la prensa, la televisión o los medios de comunicación en general, parece que menos comprenden los expertos y los comentaristas qué sucede de verdad. ¿Quiénes son estos grupos impronunciables que aparecen un día para esfumarse al siguiente? ¿Quiénes son todos estos “suicidas” y “asesinos” que aparecen un día en los titulares y desaparecen como por ensalmo, en una especie de versión criminal del juego del escondite? ¿Qué pasa por la cabeza de un discípulo de la secta Aum cuando llena el metro del Tokio de un gas venenoso letal? ¿Qué sintió Osama Bin Laden al ver que desplomaban las torres gemelas en Manhattan? La prensa, por no hablar de la televisión no dice nada sobre todo esto, sino que se limita a hablar de los hechos; no se propone explicarlos, ni mucho menos instruir al público. Parte de tarea le corresponde a la psicología. Los psicólogos sabemos que más allá de toda ideología, plan, proyecto y conspiración, más allá de la avaricia, la rabia y la furia, existe un ingrediente esencial: la conducta y condición humanas.

En la etapa de la formación de la identidad, el individuo busca darle sentido a las cosas, sentirse completo, una necesidad de tener fe en algo o alguien fuera de sí mismo y de ganarse su confianza. Las ideología, pues, son guardianes de la identidad. Los entornos políticos clandestinos aprovechan la necesidad de fidelidad de los jóvenes y las “reservas de ira” de quienes carecen de algo en lo que tener fe. Una crisis de identidad hace que algunos adolescentes sean susceptibles al “totalismos” o identidades colectivas totalistas que prometen certidumbre. Y de esto saben mucho los líderes de estos grupos terroristas. En estos colectivos, un joven con problemas no sólo encuentra una identidad, sino también una explicación para sus dificultades un una promesa para el futuro. “Como organización, el IRA espera tu adhesión completa e incondicional. Entrará en todos los aspectos de tu vida. Invadirá la intimidad de tu casa, te apartará de tu familia y tus amigos; en otras palabras, exigirá tu consagración total”.Ibid., p.9.

La mayoría de los grupos terroristas son colectivos relativamente pequeños y clandestinos o semiclandestinos consagrados a ideologías religiosas o políticas antisistémicas (que usan como justificación a sus actos) que se proponen derrocar o por lo menos desestabilizar a un régimen o una autoridad  por medio de actos o amenazas violentos. La bomba y la pistola son el símbolo de la lucha por la libertad sobre los quienes perciben como opresores. Distinguimos en estos grupos entre el objetivo inmediato de violencia y terror  y el objetivo global de terror: la víctima inmediata (la persona que muere a causa de una explosión) y el adversario del terrorismo (un gobierno, para la mayoría de los movimientos terroristas). El hecho de que las víctimas sean arbitrarias y no victimas simbólicas o políticas, genera una mayor difusión de terror e incertidumbre psicológica; los atentados aparentemente aleatorios pueden “llamar la atención de un público que de otra forma, sería indiferente”. La matanza se convierte por tanto en  la forma de comunicación para alcanzar un fin político y ulterior. Resultan evidentes las ventajas del terrorismo como herramienta táctica, estratégica y psicopolíticas que tras la máscara del fanatismo religioso pretender conseguir que se acceda a sus demandas políticas.

Así pues, ¿existe de verdad una creencia religiosa fanatista que justifique estos actos criminales o es la religión el medio usado por los líderes radicales para anular la razón de la mente humana de los seres débiles para hacerse con un verdadero ejército de máquinas de matar eficaces?

Del modo que sea, la realidad es que cada uno de estos atentados genera muchas clases de víctimas;  las que mueren, los familiares,  las que logran sobrevivir y las que lo han vivido de cerca. Sus vidas nunca volverán a ser las mismas, nunca podrán comprender porque les ha ocurrido esto, porqué a ellos.

Atentado París

Psimetría Psicólogos Málaga con las victimas del terrorismo.

Patricia Perea Psimetría Psicólogos Málaga

2 Opiniones

  • Fernando Posted 11 marzo, 2016 16:59

    Me ha resultado muy interesante el punto de vista psicologico de este tema. En los medios como bien decis no se suele ahondar mucho en este tema, cuando a mi personalmente me parece de vital importancia.

    Ojala llegue un dia en el que no tengamos que lamentarnos por hechos como estos.

    • PSImetria Psicologos Posted 13 marzo, 2016 18:34

      Muchas gracias por tu comentario. Me alegro de que te haya resultado interesante.

      PSImetria Psicólogos Málaga

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