Cuando un ser querido nos deja…. El duelo (1ª parte)

El nacimiento y la muerte no son dos estados distintos, sino dos aspectos del mismo estado. (Mahatma Gandhi)

La pérdida forma parte de del crecimiento y desarrollo de una persona.

La pérdida forma parte del crecimiento y desarrollo de una persona.

“No me puedo creer que ya no estes aquí… aún no me hago la idea de que hayas desaparecido de mi vida. Ha sido todo tan rápido, sólo recuerdo una llamada de teléfono y entonces mi vida se para de golpe, de repente  todo es caos, incredulidad, miedo…  aún tengo en mi mente grabada tu voz diciendo que nos veíamos en un rato… y ese rato ya nunca llegará. Si te llego a entretener un poco más en casa, o si te hubieras levantado un poco tarde como de costumbre… quizás…. y ahora en lo único que pienso es en que ya no te voy a ver más… que va a ser de mi ahora? me siento inutil, no puedo decidir nada.. yo… me quiero morir”. (paciente de PSimetría Psicólogos Málaga)

La pérdida de un ser querido.

Las pérdidas forman parte natural del desarrollo y crecimiento de las personas. Durante el ciclo de vida, las personas pasan por pérdidas que pueden ser identificadas en distintas áreas, algunas de las más frecuentes son el deterioro del cuerpo (pérdida de salud, de la juventud, etc.), pérdidas por desastres (naturales, guerra, accidentes, etc.), pérdidas escolares (reprobación, cambio de escuela, etc.), pérdidas laborales (desempleo, cambio de puesto, etc.). Sin embargo, es evidente que no todas las pérdidas tiene un impacto en la salud emocional o la calidad de vida de las personas, diferenciándose por la frecuencia con la que se presentan y la magnitud. Podemos así clasificar las pérdidas es “pérdidas menores”, es decir, aquellas que son cotidianas y en las que la persona percibe que tiene control, como serían la pérdida de las llaves, y por otra parte las llamadas “pérdidas mayores”, que son menos frecuentes en la vida de la persona y generan un gran impacto a nivel emocional y son percibidas como fuera de control por parte de la persona.

El duelo

El duelo es un proceso natural en el que el doliente atraviesa una serie de fases o tareas que conducen a la superación de dicho proceso. Estas son:

Sentimientos:

Tristeza, rabia, irritabilidad, culpa y autorreproches, ansiedad, sentimientos de soledad, cansancio, indefensión, shock, anhelo, alivio, anestesia emocional.

Sensaciones físicas:

Molestias gástricas, dificultades de memoria, atención y concentración, preocupaciones, rumiaciones, pensamientos obsesivos, pensamientos intrusivos con imágenes de la persona fallecida.

Alteraciones perceptivas:

Ilusiones, alucinaciones auditivas y visuales (se tiene la sensación de que la persona fallecida nos llama, o lo vemos cerca de nosotros), generalmente transitorias y seguidas de crítica, fenómeno de presencia.

Conductas:

Comer mucho o no comer nada, alteraciones del sueño, sueños con el fallecido o la situación, distracciones, abandono de las relaciones sociales, evitación de lugares y situaciones, conducta de búsqueda o llamada del fallecido, suspiros, inquietud, estado de alerta, llanto, visita de lugares significativos, atesoramiento de objetos relacionados con la persona fallecida.

El duelo desde un punto de vista psicológico, se refiere al conjunto de síntomas de sufrimiento emotivo que se observa en la mayoría de las personas que tienen alguna pérdida, reacciones de tipo físico, emocional y social que se producen por el fallecimiento de una persona próxima  y que puede oscilar desde un sentimiento transitorio de tristeza hasta una desolación completa que, en los casos más graves, puede durar años e incluso toda la vida.

El duelo desde un punto de vista emocional o personal, es una sensación atroz que nos invade y llena toda nuestra vida. Es un estado de vacío inmenso que no se calma con nada. Es tener la certeza de que nuestra vida se para en seco, que nada tiene sentido, que ya nada será cómo antes. Es como si no pudieramos despertar de una pesadila en la que nuestros peores temores se ven cumplidos. ¿Esto que está pasando es real?. Nada nos consuela, nada nos ayuda en ese momento… porque esa persona ha desaparecido de nuestra vida para siempre.

Patricia Perea García. (PSimetría Psicólogos Málaga)

Miembro Ordinario de la Sección de Catástrofes, Crisis y Emergencias del Colegio Oficial de Psicólogos de Málaga.

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